EDITORIAL

Abatir la exclusión social es una tarea pendiente en la que tienen que participar las autoridades, de todos los niveles, en los diferentes ámbitos socioeducativos, dado que afecta a millones de personas en el mundo. Los sistemas educativos actuales no han sido capaces de diseñar estrategias para que la educación llegue a todas las personas sin importar su condición física y económica, su idioma o localidad.

El desarrollo inminente de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los últimos años se presenta como una oportunidad para que todos tengan acceso a una educación de calidad. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 26 (1948), la ONU expone: “Toda persona tiene derecho a la educación. […] La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos…”. Esta importante disposición le da contexto al número especial de la revista Apertura, que aborda la “Inclusión social y la convivencialidad” con algunos contenidos de la edición pasada del Encuentro Internacional de Educación a Distancia, organizado por UDGVirtual.

Reconocidos investigadores, como Paloma Antón, Beatriz Fainholc y Enri Ghiglione, aportan elementos para disminuir las brechas digitales, lo que puede conducir a una educación más inclusiva y a una mejor convivencialidad.

Paloma Antón aborda las medidas adoptadas, ayudas técnicas y programas que contribuyen al derecho a la educación de muchas personas, y plantea la aplicación de una normativa universitaria que favorezca la integración de las personas con alguna discapacidad mediante la utilización de las TIC. Beatriz Fainholc confirma que las TIC son herramientas que pueden ser aprovechadas en la cruzada de la educación para todos, como parte de la inclusión social, e invita a diseñar metodologías para la construcción de redes educativas que contribuyan a una mejor convivencialidad.

En entrevista, Erni Ghiglione comparte las características del proyecto LAMS, que pretende ayudar al profesor a enseñar mejor, así como incorporar los procesos educativos a una plataforma on-line. Una peculiaridad de LAMS es que está hecho con código abierto y se puede adaptar a las necesidades educativas de los estudiantes.

En tres artículos más se plantean las experiencias e investigaciones que, en diferentes universidades, se han desarrollado y que conciernen a: la implantación de educación superior a distancia y sus efectos en la equidad; la utilización de software libre como alternativa para configurar sistemas informáticos bibliotecarios basados en la lengua indígena y que permiten el acceso a material bibliográfico; y la necesidad imperante de que las autoridades educativas se involucren en la conjugación “infraestructura y alfabetización tecnológica”, a fin de que los profesores se apropien de las TIC.